A partir de este viernes 1 de mayo comenzará a regir de manera provisional el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, que establece una reducción progresiva de los aranceles mutuos hasta alcanzarlos a cero en varios sectores, además de ampliar el acceso a mercados en los rubros industrial y agrícola. El pacto incluye también compromisos en áreas sensibles y divisorias para los gobiernos, como lo son la agricultura, la industria, el desarrollo sostenible y las compras públicas.
Esta aplicación parcial, conocida como provisional, surge porque, tras la firma histórica del acuerdo el 19 de enero pasado, el Parlamento Europeo decidió someterlo a revisión judicial en lugar de ratificarlo directamente. Como respuesta política, el Consejo Europeo autorizó a la Comisión Europea a poner el tratado en vigor de manera parcial mientras la Justicia europea lo analiza. Esta medida comenzará a regir desde este viernes.
Para que el acuerdo entre en plena vigencia, será necesario que el Tribunal de Justicia emita un dictamen que el Parlamento Europeo deberá ratificar posteriormente, lo que representa un freno considerado “peligroso” por analistas.
En cuanto al Mercosur, persisten tensiones internas debido a las diferencias ideológicas actuales y la escasa comunicación entre sus principales líderes, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y el mandatario argentino Javier Milei. No obstante, el tratado fue aprobado y Lula lo promulgó el martes último, sumándose a los presidentes de Argentina, Paraguay y Uruguay que ya habían ratificado el acuerdo.
Uno de los principales desafíos es la distribución interna de las cuotas arancelarias que corresponden a cada país del Mercosur. Hasta ahora, no se ha logrado un acuerdo para repartirlas, lo que genera desacuerdos en casi todos los rubros. Los gobiernos de Brasil y Argentina se responsabilizan mutuamente por la falta de avances en estas cruciales negociaciones.
Aunque persisten las diferencias, desde el Gobierno argentino destacan avances en otros frentes. Señalan que, gracias a un decreto de la administración de Donald Trump, se permitió exportar hasta 80.000 toneladas de carne a Estados Unidos, con ventas que suman alrededor de 1.000 millones de dólares.
El consultor y analista internacional Marcelo Elizondo señaló que, pese a la frialdad en la relación entre Lula y Milei, las cancillerías de ambos países han trabajado conjuntamente en los últimos dos años con resultados satisfactorios. Por ello, instó a que los equipos técnicos asignen rápidamente las cuotas correspondientes para que el acuerdo Mercosur–Unión Europea comience a funcionar con dinámica y sin retrasos.
Una fuente de alto nivel en Bruselas explicó a Clarín que a partir del 1 de mayo la mayoría de los aranceles quedarán fijados en cero —como en el caso de la carne bovina—, mientras que otros serán reducidos gradualmente, alcanzando el cero en un plazo máximo de 10 años. Además, para 25 productos se abrirán nuevas cuotas de acceso.
Respecto a la asignación de las cuotas sin aranceles, el Mercosur aún no ha distribuido el volumen correspondiente entre sus miembros. Ante esta falta de acuerdo, una alta fuente de la Delegación de la Unión Europea en Argentina informó que se aplicará el principio “primero en llegar, primero en ser atendido”. Este método, común en el comercio internacional cuando existen cupos o cuotas, asigna el beneficio a quienes presenten primero su solicitud o despachen la mercadería, hasta agotar el cupo disponible. Esta modalidad no fue impuesta por la UE, sino que responde a la falta de consenso dentro del Mercosur.
Entre los productos con cupos sujetos a esta regla se encuentran carne vacuna, de cerdo y aviar; leche en polvo; quesos; azúcar; maíz; huevos; etanol; arroz; miel; ajo; leche para bebés (fórmula infantil); ron; y biodiesel.
Sobre cuáles aranceles bajarán primero, la fuente indicó que no es posible elaborar un listado detallado, ya que se trata de cerca de 5.000 líneas tarifarias que quedarán con arancel cero a partir del 1 de mayo.
Por su parte, en Brasilia explicaron que concentrarán la mayor parte de la cuota de exportación de carne bovina, basándose en un acuerdo firmado en 2004 entre asociaciones del sector cárnico y agropecuario de los países del bloque. Según ese esquema, Brasil se quedará con el 42,5% de la cuota destinada al Mercosur; Argentina, con el 29,5%; Uruguay, con el 21%; y Paraguay, con el 7%.
Hasta el momento, los equipos técnicos del Gobierno argentino no se han pronunciado oficialmente ante la prensa. En Brasil, en cambio, se destacó que más de 5.000 productos brasileños accederán con arancel cero al mercado europeo con esta entrada en vigor provisional. La Confederación Nacional de la Industria (CNI) celebró este avance, señalando que representa la apertura comercial más amplia entre ambos bloques en más de dos décadas, conformando una zona económica que conecta a más de 700 millones de personas y representa el 25% del PIB mundial.
La Unión Europea ha sido históricamente uno de los principales socios comerciales del Mercosur, aunque últimamente ha cedido terreno frente a China. El intercambio promedio anual de bienes alcanza entre 100.000 y 120.000 millones de dólares, sin contar servicios.
Este acuerdo provisional es el resultado de más de dos décadas de negociaciones, avances y retrocesos. Las principales disputas giraron en torno a la agricultura y los alimentos, con el Mercosur buscando ampliar exportaciones de carne, soja, azúcar y etanol, mientras la Unión Europea protegía a sus productores, principalmente en Francia e Irlanda. Recientemente, Polonia

