Venezuela vive horas decisivas en la búsqueda de sobrevivientes tras el doble terremoto que sacudió al país caribeño hace cinco días. El desastre ha dejado al menos 1.450 muertos, 3.150 heridos y unas 70.000 personas desaparecidas. El operativo de emergencia continúa activo, con equipos internacionales desplegados en las zonas más afectadas, apoyados por ayuda humanitaria procedente de más de 20 países.
Aunque los expertos señalan que las primeras 72 horas son las más críticas para hallar personas con vida, los equipos de rescate aún logran encontrar sobrevivientes después de este período. Raquel Bernedo, técnica de Emergencias de la Cruz Roja Española, explicó a la agencia EFE que la probabilidad disminuye con el paso de los días, pero que cada rescate depende de múltiples factores. “Es verdad que, a partir de las 72 horas, es más complicado encontrar personas con vida, pero también es cierto que ayer se encontraron personas que llevaban 96 horas entre escombros”, destacó.
Daniel Losada, técnico en Gestión de Desastres de la misma organización, coincidió en una entrevista con el diario El País en que el lapso de tres días es una referencia estadística que marca la ventana principal de supervivencia, aunque no un límite absoluto. “Aunque pase ese tiempo, los equipos siguen buscando y siguen encontrando personas vivas”, afirmó.
Las posibilidades de sobrevivir bajo los escombros varían según las condiciones en las que la persona quedó atrapada. Entre los factores determinantes se encuentran la gravedad de las lesiones, la posibilidad de respirar, el acceso a agua, la existencia de espacios de aire entre los restos, las condiciones climáticas y el estado físico previo de la víctima.
Jarone Lee, profesor asociado de la Facultad de Medicina de Harvard y especialista en respuestas ante desastres, explicó al The New York Times que las probabilidades de encontrar sobrevivientes en un edificio derrumbado después de cinco a siete días son escasas, pero no imposibles. Además, advirtió que incluso quienes se mantienen ilesos enfrentan riesgos significativos como la deshidratación, la falta de alimentos, temperaturas extremas y la inhalación de polvo, que dificulta la respiración.
Un desafío adicional para los rescatistas son las réplicas sísmicas, que pueden provocar nuevos derrumbes o desestabilizar estructuras ya dañadas. Estas réplicas obligan a extremar las medidas de seguridad y, en muchos casos, ralentizan las labores para evitar poner en riesgo a sobrevivientes y equipos de emergencia.
Los antecedentes de otros terremotos, junto con los rescates realizados este lunes 29 de junio, demuestran que aún es posible encontrar personas con vida varios días después del colapso. Por esta razón, los equipos de emergencia mantienen activas las tareas de búsqueda pese a las dificultades.
