El argentino que viaja con un saxofón y dos perros: «No me sentía cómodo ni feliz con la vida. Ahí apareció la camioneta y decidí meterme en esta locura»

Tras perder a sus padres en tan solo tres meses, trabajar en fábricas e intentar reinventarse en México, el argentino Jonatan Sarlinga restauró con sus propias manos una camioneta tipo furgón Volkswagen modelo 1981. Actualmente, recorre el país acompañado de un saxofón y sus dos perros, «Pibe» y «Polaco». «No me sentía cómodo ni feliz con mi vida, y decidí meterme en esta locura», afirmó.

El argentino que viaja con un saxofón y dos perros: «No me sentía cómodo ni feliz con la vida. Ahí apareció la camioneta y decidí meterme en esta locura»

Con 38 años, Jonatan, oriundo de Zárate, provincia de Buenos Aires, posee una historia de vida marcada tanto por alegrías como por desafíos. Desde los 18 años trabajó en fábricas de autos y describió su vida familiar como «normal». Sin embargo, en 2015 enfrentó un antes y un después con la pérdida de ambos padres en un lapso de tres meses.

Relató que el viaje que inició en 2026 comenzó a gestarse en ese momento, aunque sin que él lo supiera. Al quedarse sin su madre, con quien vivía, decidió reinventarse y se trasladó a México durante algunos años. «Dios hace las cosas por algo. Estaba vacío por dentro, no me sentía pleno ni contento, y eso me sucedía con frecuencia. Pensé: ‘No, tengo que cambiar de problema’», explicó sobre su decisión.

En México conoció a su futura esposa y adoptó a uno de sus perros. Luego volvió a Argentina, se casó y, años después, se separó. Esa separación fue otro punto de inflexión que lo llevó a emprender el viaje que ahora protagoniza. Vendió su automóvil, compró la camioneta, la restauró y comenzó su aventura.

Sobre sus perros, comentó que están acostumbrados a vivir libres, por lo que compartir el espacio reducido de la camioneta representa un desafío para los tres. Desde Punta Médanos, ciudad costera de Buenos Aires, pasó varios días con una caravana de viajeros itinerantes, experiencia que describió como un aprendizaje. «Quizás no los vuelva a ver, pero esos cuatro o cinco días que compartí con ellos fueron maravillosos, como si los conociera de toda la vida», destacó.

Jonatan confesó que emprendió el viaje con muchos miedos, especialmente respecto a la convivencia con sus perros. «Fue cuestión de animarme y enfrentar esos miedos. Seguí adelante. Dios me regaló el mundo, y ahora lo tengo para mí. No sé si llegaré en bicicleta, caminando o en avión, pero todo esto es nuestro», expresó.

Sobre la interacción con otros viajeros, admitió que temía posibles prejuicios por parte de la gente debido a sus perros y al tamaño de la camioneta. «Pensaba que dirían: ‘¿Qué hacés con esos perros en una camioneta tan pequeña?’ Sé que Pibe y Polaco tienen carácter, por eso debo ser muy cuidadoso. Tengo mucha responsabilidad: no quiero que se pierdan, no quiero que lastimen a otros perros ni que ellos sufran daño alguno. Es complicado, pero estoy aprendiendo», relató.

Acompañado por su saxofón, instrumento que aprendió de forma autodidacta tras su separación para canalizar su tristeza, creó la cuenta de Instagram @saxoalviento para compartir su progreso. «En mis ratos libres veía videos y comencé a ensayar. No soy músico, pero con el tiempo iré mejorando. Parte del viaje fue animarme a hacer lo que me gusta», comentó.

Fue entrevistado por el canal de YouTube «Pibitos viajeros», que cuenta con más de 70 mil suscriptores y publica relatos sobre personas que cambiaron de vida a través de sus viajes. En el video donde muestra el interior de su vehículo, se observa que instaló un panel solar en la guantera para usar la energía durante la noche.

Respecto a la camioneta, destacó que la adquirió desarmada y emprendió junto a su hermano una exhaustiva restauración, con muchas horas de trabajo. El motor, que según él sorprende a muchos, fue reemplazado por uno de un Volkswagen Gol. Aprovechó muy bien el espacio con muebles a medida y realizó doble aislación en toda la estructura. Cuenta con una caldera a gasoil que no utiliza porque, según contó, «entre ellos dos y yo ya hace mucho calor adentro».

Más allá de la aventura, Jonatan reconoció la importancia de cuidarse y estar preparado para imprevistos, aunque también recomendó no tomarse la vida demasiado en serio. «Uno puede planear lo que sea, pero el de arriba te cambia los planes y tenés que aprender a ser feliz con lo que uno siente», reflexionó.

Por último, aseguró que, aunque la combi le quedó pequeña y la convivencia con sus perros no es fácil, quizá sería mejor contar con algo más grande, pero que lo esencial es el viaje y disfrutar de las pequeñas cosas. «Hoy no me falta nada», concluyó.