“Estoy bolviendo de Rosario»: el error de ortografía en un mensaje de WhatsApp que destapó el crimen de un arquitecto

Cuando su hermana leyó el mensaje de WhatsApp, supo de inmediato que no había sido enviado por Rodolfo Augusto Bassi, de 61 años. Fue el detalle del error ortográfico lo que encendió las alarmas: «Hola, estoy bolviendo de Rosario, Moni. Nos hablamos». A partir de allí, comenzó una búsqueda desesperada que terminó con un hallazgo estremecedor. El arquitecto fue encontrado en uno de sus departamentos, atado a una silla, con múltiples cortes en el cuerpo y una herida mortal en la cabeza.

“Estoy bolviendo de Rosario»: el error de ortografía en un mensaje de WhatsApp que destapó el crimen de un arquitecto

Bassi, quien había tenido una casa de decoración en Paraná, Entre Ríos, y se dedicaba a remodelar departamentos para alquiler, desapareció el 1º de septiembre después de conversar con una pareja hasta las 16 horas. Más tarde, dejó de responder y nadie supo de él. Su hermano Gustavo, propietario de un corralón de materiales, también colaboró con la policía en la búsqueda en distintas obras donde trabajaba Rodolfo.

Tras recibir el mensaje con la palabra mal escrita, su familia formalizó la denuncia y la policía inició la investigación. Según fuentes consultadas por Clarín, inicialmente existía una hipótesis que apuntaba a un albañil, pero sin identificar quién podría ser. Durante el operativo se revisaron cámaras de seguridad y se interrogó a obreros y allegados a la víctima.

Finalmente, la policía halló a Bassi en un departamento del complejo habitacional en el barrio Paraná XIV, donde ingresaron acompañados por dos hermanas y dos cuñados del arquitecto. La escena fue de total horror: además de las ataduras y las heridas, encontraron restos de un cuchillo tipo Tramontina y una maza que podría haber sido el arma homicida. La autopsia preliminar confirmó signos de tortura y una fractura de cráneo causada por un objeto contundente.

Las pesquisas avanzaron rápidamente. Carlos Gastón Aguilar, de 48 años, llegó a una entrevista con la policía en un vehículo que fue identificado como el mismo modelo del registrado en las cámaras cerca del lugar del crimen. Aunque Aguilar negó haber estado en el departamento, admitió compartir el auto con otra persona, con quien trabajaba para una aplicación. Esa persona ubicó a Aguilar junto a «Claudio» en la escena del crimen.

Horas más tarde fue detenido Claudio Ramón Inofre, de 52 años, interceptado en un control provincial cuando viajaba en un micro hacia Misiones, en cuyo poder se encontraron un teléfono celular y documentación perteneciente a la víctima. Ambos fueron imputados por el fiscal Juan Manuel Pereyra y, tras negarse a declarar, fueron sometidos a prisión preventiva. El juez Jorge Sueldo dispuso un encierro de 60 días y ambos fueron trasladados a la Unidad Penal N° 1 de Paraná.

El móvil del crimen aún no está esclarecido. Si bien les robaron dinero y pertenencias, los investigadores sospechan que buscaban algo más. Aguilar e Inofre no registraban antecedentes penales, lo que llamó la atención. Se conoció que Aguilar realizaba tareas de mantenimiento en las propiedades donde Bassi ocasionalmente le permitía vivir.

Según la acusación fiscal, el ataque ocurrió entre las 17 y las 20 horas, cuando ambos acusados, aprovechando la relación de confianza que tenían con la víctima, lo redujeron mediante golpes y lo maniataron con un alambre. Le prodigaron cortes superficiales siguiendo un plan delictivo acordado entre ellos. Posteriormente, Inofre se trasladó a la casa de Bassi en la calle Dupuy para robar objetos de valor y regreso con el casco del arquitecto, mientras Aguilar vigilaba la escena.

Finalmente, ambos agredieron violentamente a Bassi, propinándole tres golpes mortales en la cabeza que le causaron una hemorragia cerebral y la fractura de cráneo que le provocaron la muerte. Luego huyeron con los elementos sustraídos y la motocicleta de la víctima. El fiscal sostiene que se trata de un homicidio agravado y robo calificado en concurso real.

Quienes conocían a Bassi lo describen como un «bohemio» y una «buena persona» siempre dispuesta a ayudar. Apasionado por el dibujo, solía hacer viajes en 4×4 y participar en salidas con otros artistas para realizar croquis con la técnica «scratch art». Tenía una hija de 26 años, Micaela, a quien acompañaba en la práctica de vela ligera en embarcaciones tipo Optimist.